El Cerebro Artistico
Las neuroimágenes cerebrales
revelan algunos
indicios de por qué las actividades artísticas son tan importantes. Así, por
ejemplo, se sabe que ciertas estructuras de la corteza auditiva solo responden
a tonos musicales, que una parte importante del cerebro y del cerebelo
interviene en la coordinación de todo tipo de movimientos, como en el baile,
que en las recreaciones teatrales regiones del cerebro especializadas en el lenguaje
oral que están conectadas con el sistema límbico nos proporcionan el componente
emocional o, referido a las artes visuales, que nuestro sistema de
procesamiento visual genera imágenes reales o ficticias con la misma facilidad.
El arte en todas sus manifestaciones es una
característica esencial que identifica al ser humano, ha permitido transmitir
la cultura en toda su extensión y ha sido y es básico para su
supervivencia. Nuestro cerebro plástico necesita el arte. En los primeros años,
de forma natural el niño juega, canta, baila, dibuja y todas estas actividades
son imprescindibles para su correcto desarrollo sensorial, motor, cognitivo,
emocional y en definitiva cerebral que le van a permitir aprender a aprender. Y
realizando todas estas actividades el niño se divierte, muestra orgulloso sus
resultados a los demás, intenta mejorar y ésta es una forma efectiva de
entrenar una de las grandes virtudes del ser humano: el autocontrol. La
educación artística es una necesidad no porque nos haga más inteligentes sino
porque nos permite adquirir toda una serie de competencias y rutinas mentales
que están en plena consonancia con la naturaleza social del ser humano y que
son imprescindibles para el aprendizaje de cualquier contenido curricular.

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